Estados Unidos no dio opción a Hungría. La gran favorita al oro se impuso por 108-56 en los cuartos de final del Mundial femenino y selló su presencia entre las cuatro mejores del torneo con una actuación que dejó clara la diferencia de nivel entre ambos equipos.El encuentro quedó prácticamente sentenciado desde la primera mitad. El conjunto estadounidense alcanzó los 59 puntos antes del descanso, una producción ofensiva que ya superaba la anotación completa conseguida ante Italia en el partido de la fase de grupos que había obligado a las norteamericanas a sufrir hasta el final.
Napheesa Collier lideró el ataque estadounidense con 19 puntos y 6 rebotes, mientras Caitlin Clark aportó 10 puntos y 9 asistencias. La base volvió a tener un papel importante en la circulación del equipo y alimentó especialmente la conexión con Angel Reese.
Más allá de las actuaciones individuales, la principal diferencia estuvo en el funcionamiento colectivo. Estados Unidos repartió 31 asistencias y las doce jugadoras tuvieron minutos, una muestra de la profundidad de una plantilla que llega a la fase decisiva del campeonato con todas sus piezas implicadas.
El partido también sirvió para recuperar la versión dominante de una selección que había dejado algunas dudas en su estreno ante Italia. Frente a Hungría, Estados Unidos aceleró desde el comienzo, castigó cada pérdida y convirtió el encuentro en una exhibición sin suspense.
La victoria mantiene además la extraordinaria trayectoria internacional del equipo estadounidense. Estados Unidos acumula ya 73 victorias consecutivas entre Mundiales y Juegos Olímpicos, una racha que se remonta a las semifinales del Mundial de 2006.
Ahora llega el verdadero examen. España será su rival en las semifinales después de que la selección de Miguel Méndez derrotara a Australia por 66-89 y regresara ocho años después a una semifinal mundialista. El duelo se disputará el sábado a las 20:00 horas.
Estados Unidos ya está donde todos esperaban encontrarla. España será ahora la encargada de intentar detener a una selección que volvió a demostrar ante Hungría por qué parte como la gran favorita al título.
