Shaquille O’Neal no necesitaba demasiadas palabras para conseguir que el eterno debate entre la NBA y el baloncesto europeo volviera a cruzar el Atlántico. La leyenda estadounidense, cuatro veces campeón de la NBA, está estos días en Lituania como embajador de NordVPN y aprovechó su visita para asistir en Kaunas al encuentro de Euroliga entre el Zalgiris y el Olympiacos. Antes del partido dejó una afirmación que, viniendo de uno de los jugadores más dominantes de la historia de la NBA, estaba destinada a provocar conversación: «Sé que el juego europeo es un poco mejor que el juego de la NBA».
O’Neal sabía perfectamente dónde se estaba metiendo. El propio exjugador reconoció que probablemente recibiría críticas por decirlo, pero explicó que su comparación no se refiere tanto al talento individual como a la intensidad con la que se afrontan los partidos durante toda la temporada. A su juicio, en Europa los jugadores compiten con mayor exigencia de principio a fin, mientras que en la NBA existe una parte de la temporada regular en la que algunos jugadores administran esfuerzos hasta que llegan el All-Star, los playoffs o el tramo decisivo del campeonato.
La diferencia que plantea Shaq, por tanto, no consiste en afirmar que Europa tenga mejores jugadores que Estados Unidos. Su argumento está relacionado con la naturaleza de la competición. La Euroliga concentra un calendario más corto y cada partido tiene un peso específico considerable, mientras que la NBA afronta una temporada regular de 82 encuentros. O’Neal considera que esa diferencia termina afectando a la intensidad y al compromiso competitivo que percibe sobre la pista.
La visita a Kaunas tenía además un componente personal. O’Neal quería encontrarse con Arvydas Sabonis, uno de los grandes nombres de la historia del baloncesto lituano y también un antiguo rival en la NBA. El estadounidense recordó especialmente al Sabonis de los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, cuando la selección soviética derrotó a Estados Unidos, y explicó que aquella actuación contribuyó a convertir al pívot lituano en uno de sus jugadores favoritos durante su juventud.
El encuentro que eligió para comprobar en directo esa intensidad tampoco era precisamente un partido cualquiera. El Zalgiris recibía al Olympiacos, vigente campeón de Europa, en su primer partido de la temporada como local. El ambiente del Zalgirio Arena era precisamente uno de los elementos que más interés despertaban en O’Neal, que había asistido anteriormente a un único partido de baloncesto europeo y había quedado impresionado por la atmósfera.
Y el partido terminó ofreciendo argumentos para alimentar la conversación. Olympiacos se impuso por 91-93 después de un encuentro con 21 cambios de liderazgo y diferencias mínimas durante buena parte de la noche. Evan Fournier terminó con 19 puntos, Sasha Vezenkov aportó 18 puntos y ocho rebotes y Jean Montero añadió 15 puntos para el conjunto griego, que comenzó la temporada europea con dos victorias.
La intervención de O’Neal llega, además, en un momento en el que las fronteras entre ambos baloncestos son cada vez menos nítidas. La Euroliga ha aumentado considerablemente su capacidad económica, han aparecido proyectos como Dubai Basketball y Hapoel Tel Aviv y algunos de los grandes clubes europeos manejan presupuestos y plantillas capaces de competir por los mejores jugadores del mercado. Al mismo tiempo, la NBA continúa siendo el principal escaparate mundial del talento individual y concentra una capacidad económica y deportiva que Europa todavía no puede igualar.
Quizá por eso la frase de Shaq resulta más interesante por el motivo que utiliza para justificarla que por la comparación en sí misma. El debate sobre si la NBA o la Euroliga ofrece el mejor baloncesto lleva décadas repitiéndose, pero la discusión cambia cuando alguien que conoce de primera mano ambos mundos pone el acento en la competitividad cotidiana y no exclusivamente en la calidad de los jugadores. La cuestión que plantea O’Neal no es tanto quién tiene mejores estrellas, sino qué competición exige más durante los meses en los que todavía no se está jugando por un título. El estadounidense ya ha dado su respuesta. Ahora le tocará a la temporada decidir cuánto dura el debate.
