Richard Nguema, exjugador profesional y una figura muy conocida en el baloncesto de Lanzarote, ha sido condenado por la Justicia española por su participación en el caso de los pasaportes falsos de Guinea Ecuatorial que en 2015 salpicó a Andy Panko y Marcus Slaughter. La sentencia considera a Nguema responsable de delitos de falsedad en documento oficial y falsedad de certificado y le impone diez meses de prisión y cinco meses de multa por la falsedad documental, además de otros cinco meses de multa por la falsedad de certificado. La resolución todavía no es firme y puede ser recurrida.
La noticia tiene una especial relevancia para el baloncesto de Lanzarote por la estrecha vinculación que Nguema mantuvo con la isla durante los últimos años. El jugador llegó al Aloe Plus Lanzarote Conejero en 2018 y se convirtió en una de las piezas importantes del conjunto lanzaroteño en Liga EBA. En 2019, tras renovar con el club, aseguró que desde su llegada se había sentido tan cómodo que había decidido que Lanzarote fuese el lugar donde terminar su carrera profesional. Su última parada en la isla de Lanzarote se desarrolló en el CB La Villa Costa Teguise Basketball. Durante su etapa en la isla también participó en proyectos relacionados con el baloncesto y con el Campus de Baloncesto de Guinea Ecuatorial organizado por el CB Conejero y la Fundación Martínez Hermanos.
Nguema, formado en la cantera del Real Madrid y con experiencia en diferentes equipos españoles y extranjeros, fue precisamente la persona que, según considera probado la sentencia, gestionó y obtuvo los pasaportes que terminaron en manos de los jugadores. Su nombre ya aparecía en las primeras informaciones sobre el caso como el intermediario con contactos en Guinea Ecuatorial que podía conseguir este tipo de documentación.
Los hechos se remontan a la temporada 2014-15. Marcus Slaughter, entonces jugador del Real Madrid, utilizó un pasaporte de Guinea Ecuatorial que le permitía acogerse a la condición de jugador cotonú derivada del acuerdo entre la Unión Europea y los países de África, Caribe y Pacífico. Andy Panko, por entonces jugador del Fuenlabrada, presentó posteriormente otro documento de Guinea Ecuatorial para obtener el mismo beneficio, pero la Federación Española detectó que ambos pasaportes tenían exactamente la misma numeración. El de Panko fue retirado antes de que llegara a utilizarlo en competición.
La investigación terminó llevando el asunto a los tribunales. El procedimiento se inició después de que el caso saliera a la luz en 2016 y se ha prolongado durante una década hasta alcanzar ahora la sentencia. La resolución considera que Nguema gestionó y obtuvo el documento, que Julián Aranda lo consiguió para su representado y que Panko lo incorporó a la documentación presentada en el Fuenlabrada. Los tres han sido considerados responsables de los delitos de falsedad en documento oficial y falsedad de certificado.
Andy Panko y Julián Aranda han sido condenados a cinco meses de prisión y cuatro meses de multa por la falsedad en documento oficial, además de una multa de dos meses y quince días por la falsedad de certificado. En el caso de Nguema, la pena por falsedad en documento oficial asciende a diez meses de prisión y cinco meses de multa, mientras que por falsedad de certificado recibe otros cinco meses de multa. La sentencia establece que se trata de penas que todavía pueden ser recurridas.
La resolución también pone fin judicialmente a la situación de Hugo López en este procedimiento. El entrenador ha sido absuelto completamente de los delitos que se le imputaban. La magistrada considera que no existe suficiente prueba en su contra más allá de varios indicios, entre ellos haber facilitado el teléfono de Nguema y haber mantenido conversaciones con Julián Aranda, y aplica en su caso el principio de in dubio pro reo. López, que actualmente dirige a los Liaoning Flying Leopards de la liga china, había quedado relacionado con el caso por su relación con Nguema durante su etapa en Guinea Ecuatorial.
Marcus Slaughter, por su parte, no aparece en el fallo judicial. El exjugador del Real Madrid reside en Estados Unidos y no pudo ser localizado para recibir la citación que debía permitirle comparecer en el juicio. Por ese motivo no llegó a ser juzgado en este procedimiento, por lo que no puede hablarse de una absolución.
El caso tuvo además una derivada deportiva importante. El Barcelona se personó como acusación particular al considerar que la utilización del pasaporte de Slaughter podía haberle perjudicado en la lucha por los títulos de aquella temporada, en la que el Real Madrid se proclamó campeón de Liga frente al conjunto azulgrana. Sin embargo, la acusación por corrupción deportiva no prosperó y la sentencia se centra finalmente en los delitos de falsedad documental y de certificado.
Una década después de que la coincidencia en la numeración de dos pasaportes destapara el caso, la Justicia ha dictado sentencia. Para el baloncesto de Lanzarote, el nombre de Richard Nguema vuelve a aparecer ahora ligado a una historia que tuvo su origen en la ACB y que ha tardado diez años en alcanzar su primer desenlace judicial.
