A’ja Wilson, Breanna Stewart, Napheesa Collier, Alyssa Thomas, Caitlin Clark, Olivia Miles, Paige Bueckers, Dominique Malonga, Azzi Fudd, Kelsey Mitchell, Allisha Gray, Jackie Young y Nneka Ogwumike. Nombres distintos, generaciones distintas y carreras en momentos muy diferentes, pero todos forman parte de una misma historia: la WNBA está cerrando una etapa mientras empieza a decidir quiénes serán las jugadoras que dominarán la próxima década. Wilson persigue su quinto MVP, Clark continúa ampliando su impacto en su tercera temporada, Miles acaba de irrumpir como una de las rookies más extraordinarias de la historia y Bueckers, Malonga y Fudd representan una nueva generación que ya reclama su espacio. Al mismo tiempo, Ogwumike prepara su despedida y el Hall of Fame acaba de recibir a algunas de las mujeres que construyeron la era anterior.
La chispa que ha vuelto a poner todo este proceso bajo el foco la ha encendido Olivia Miles. La segunda elección del último draft está protagonizando una temporada que ya ha entrado en los libros de historia y que ha llevado a Cheryl Reeve, entrenadora de Minnesota Lynx, a incluir públicamente su nombre entre las candidatas al MVP. La conversación resulta extraordinaria por un motivo evidente: estamos hablando de una jugadora que todavía está disputando su primera temporada en la WNBA.
Miles alcanzó el viernes otro registro histórico durante la victoria de Minnesota ante Washington Mystics. Sus 24 puntos, siete asistencias, tres rebotes y tres robos le permitieron convertirse en la jugadora que más rápidamente ha alcanzado los 700 puntos y las 200 asistencias en una temporada de la WNBA. Además, ha superado los 20 puntos en 19 partidos, igualando la segunda mejor marca histórica de una rookie y quedándose a una actuación del registro establecido por Seimone Augustus en 2006, precisamente con las Lynx.
Su temporada está adquiriendo unas dimensiones difíciles de ignorar. Miles promedia alrededor de 20 puntos, 6,2 asistencias, 4,6 rebotes y 1,3 robos, con un 50,1% en tiros de campo y un 40,4% desde la línea de tres puntos. También ha sido elegida para el All-Star en su primera temporada y está haciendo todo ello en el mejor equipo de la competición. Minnesota presenta un balance de 31 victorias y siete derrotas y ha pasado buena parte del curso sin Napheesa Collier, su gran referencia interior, debido a una lesión.
Ese último dato es el que utiliza Reeve para defender la candidatura de su jugadora. La entrenadora considera que el impacto de Miles puede medirse también por la diferencia que existe entre las Lynx con ella sobre la pista y lo que ocurriría si no estuviera. La propia Miles, fiel a una respuesta que se está convirtiendo en parte de su personalidad pública, restó importancia a la posibilidad de ganar el premio y aseguró después del partido que su prioridad son sus compañeras y las victorias.
A’ja Wilson continúa, pese a todo, como la gran referencia de la carrera por el MVP. La estrella de Las Vegas Aces busca su quinto galardón, algo que ninguna jugadora ha conseguido hasta ahora, después de haber sido elegida mejor jugadora de la temporada en 2020, 2022, 2024 y 2025. Su candidatura vuelve a apoyarse en una producción ofensiva extraordinaria y en su impacto defensivo, pero también en el peso que tiene dentro de uno de los grandes equipos de la competición.
Wilson está promediando 25,9 puntos por partido y mantiene una diferencia considerable respecto a buena parte de sus principales rivales en producción ofensiva. Los general managers de la WNBA ya la señalaron antes del comienzo de la temporada como la principal favorita para el premio, con el 60% de los votos, por delante de Breanna Stewart.
Stewart continúa formando parte de esa primera línea. La jugadora de New York Liberty mantiene una producción cercana a los 21 puntos por partido y acumula una carrera que ya incluye dos MVP, dos campeonatos y siete elecciones al All-Star. Su candidatura de 2026 dependerá también de la posición final de las Liberty, pero su presencia vuelve a situarla entre las jugadoras que definen la competición.
Napheesa Collier pertenece al mismo grupo, aunque su temporada ha quedado condicionada por una lesión que le hizo perderse los primeros 27 partidos. La estrella de Minnesota regresó a la competición con 25 puntos y diez rebotes y vuelve a incorporarse a un equipo que ya había construido una temporada extraordinaria sin ella. Collier fue segunda en la votación del MVP de 2025, solo por detrás de Wilson, y terminó por delante de Alyssa Thomas.
Thomas, ahora en Phoenix, continúa siendo una de las jugadoras más completas de la WNBA. Su candidatura al MVP de esta temporada no tiene el mismo peso que la de Wilson, pero su valor dentro de la competición sigue siendo evidente. Los general managers la situaron como una de las jugadoras que más obliga a los rivales a modificar sus planteamientos defensivos, únicamente por detrás de Wilson.
Y entonces aparece Caitlin Clark.
La comparación con Miles resulta inevitable. Clark llegó a la WNBA como número uno del draft de 2024 y convirtió inmediatamente su temporada rookie en uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de la competición. Miles fue seleccionada segunda dos años después y está firmando una temporada estadísticamente superior a la que Clark protagonizó en su primer año: 20 puntos por partido frente a los 19,2 de Clark, un 50,1% en tiros de campo frente al 41,7% de la base de Indiana y un 40,4% desde tres puntos frente al 34,4%.
La comparación necesita, sin embargo, contexto. Clark está en su tercera temporada y también ha dado un paso adelante. Promedia 21,7 puntos, la mejor marca anotadora de su carrera, con un 44,4% en tiros de campo y ha llevado a Indiana Fever a situarse en la parte alta de la Conferencia Este, con un balance de 24-13. Su evolución demuestra que la primera temporada de una estrella no establece necesariamente su techo y que la adaptación a la WNBA puede continuar durante varios años.
Lo que sí está cambiando es la naturaleza de la discusión. Clark ya no es solamente la gran jugadora que llegó para transformar la competición desde el exterior. Miles está demostrando que la generación posterior puede producir jugadoras capaces de discutirle ese protagonismo desde muy pronto.
La siguiente oleada ya está aquí. Paige Bueckers está promediando 20,3 puntos con Dallas Wings, Dominique Malonga alcanza los 17,2 con Seattle Storm y Sonia Citron está en 17,1 con Washington Mystics. Malonga fue además una de las jugadoras señaladas por los general managers como candidata a protagonizar una de las grandes explosiones individuales de la temporada.
Azzi Fudd representa otro caso especialmente interesante. La número uno del último draft comenzó su carrera con 13,1 puntos, 1,8 asistencias, 1,7 rebotes y 1,7 robos por partido, además de un 39,7% desde la línea de tres. Su primera temporada, sin embargo, terminó prematuramente por una lesión en la rodilla derecha. Antes de ella había dejado otra señal de su potencial al convertirse en la primera rookie en ganar el concurso de triples del All-Star Weekend.
La nueva generación convive todavía con las grandes protagonistas de la etapa anterior. Wilson, Stewart, Collier y Thomas continúan ocupando puestos centrales en la competición mientras otras jugadoras como Kelsey Mitchell, Allisha Gray y Jackie Young mantienen una producción ofensiva de primer nivel. Mitchell, por ejemplo, está entre las principales anotadoras de la temporada, con 24,6 puntos por partido, mientras Gray y Young se mantienen también entre las jugadoras con mayor volumen ofensivo.
Pero el cambio generacional no se mide únicamente por las jugadoras que están llegando. También empieza a observarse en las que están preparando su salida.
Nneka Ogwumike ha anunciado que se retirará al terminar esta temporada después de 15 años en la WNBA. La que fuera MVP en 2016 ocupa actualmente el cuarto puesto histórico de anotación de la competición, con 7.879 puntos, y el tercero en rebotes, con 3.565. Su retirada cerrará la carrera de una jugadora que ha atravesado buena parte de la evolución de la WNBA desde dentro de la pista.
El proceso se ha reflejado también este verano en el Naismith Memorial Basketball Hall of Fame. Candace Parker, Elena Delle Donne y Chamique Holdsclaw fueron incorporadas a la clase de 2026 junto a la selección estadounidense de 1996. Un año antes habían entrado Sue Bird, Maya Moore y Sylvia Fowles. La generación que convirtió a la WNBA en una competición cada vez más consolidada está empezando a ocupar ya su espacio definitivo en la historia.
Mientras tanto, Wilson continúa acumulando argumentos para convertirse en la jugadora dominante de esta etapa. Stewart sigue siendo una referencia absoluta. Collier mantiene su condición de estrella pese a una temporada marcada por las lesiones. Clark ha mejorado sus registros en su tercer año. Y por detrás aparecen Miles, Bueckers, Malonga, Fudd y otras jugadoras que todavía están comenzando a construir sus carreras profesionales.
La temporada de Olivia Miles ha acelerado esa transición. No significa que la rookie de Minnesota esté destinada a superar a Clark, Wilson o Stewart, ni que una temporada pueda determinar quién acabará entrando algún día en el Hall of Fame. Significa que la WNBA dispone ya de una nueva generación capaz de producir inmediatamente jugadoras de primer nivel y de hacerlo dentro de equipos construidos para competir por los grandes títulos.
A’ja Wilson puede terminar la temporada con su quinto MVP y consolidarse todavía más como la gran jugadora de su generación. Caitlin Clark puede cerrar su tercer año ampliando todavía más la distancia entre su producción actual y la de su temporada rookie. Olivia Miles puede convertirse en la primera rookie desde hace décadas en entrar realmente en la conversación por el premio individual más importante de la competición.
Y detrás de ellas ya esperan Bueckers, Malonga, Fudd y las demás.
La WNBA no está sustituyendo de golpe a una generación por otra. Durante varios años convivirán las jugadoras que han construido la historia reciente de la liga con aquellas que están llamadas a protagonizar su siguiente capítulo. La temporada 2026, con Wilson persiguiendo un quinto MVP y Miles irrumpiendo desde el primer año, está dejando una de las primeras fotografías completas de ese relevo.
