Noah Basketball, la tecnología que mide hasta el último detalle del tiro de Damian Lillard

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Damian Lillard ha convertido una sesión de entrenamiento en una llamativa demostración de precisión: 1.100 aciertos en 1.168 lanzamientos, un 94%. Pero detrás de la imagen compartida por el base estadounidense hay algo quizá más interesante que el propio porcentaje: la tecnología utilizada para analizar prácticamente cada centímetro de la trayectoria de sus tiros.La pantalla mostrada por Lillard permite observar una nube formada por más de un millar de lanzamientos y diferentes parámetros asociados a ellos. No se limita a distinguir entre acierto y fallo. El sistema registra también el arco del balón, la profundidad con la que atraviesa el aro y su desviación hacia la izquierda o la derecha.

En la sesión aparecen 1.100 aciertos sobre 1.168 intentos, junto a unos valores medios de 43 grados de arco, nueve pulgadas de profundidad y una desviación lateral de dos pulgadas hacia la izquierda.

La tecnología utilizada pertenece a Noah Basketball, un sistema desarrollado específicamente para analizar el lanzamiento mediante cámaras y seguimiento automatizado. Su objetivo es convertir aspectos que tradicionalmente dependían de la percepción del jugador o del entrenador en información cuantificable. Cada tiro genera datos sobre su trayectoria y el sistema puede proporcionar información inmediatamente después del lanzamiento.

Noah considera tres parámetros fundamentales. El primero es el arco, es decir, el ángulo con el que llega el balón hacia el aro. El segundo es la profundidad, que mide dónde atraviesa el balón el plano del aro respecto a su centro. El tercero es la desviación lateral, que determina cuánto se ha desplazado el lanzamiento hacia uno u otro lado.

El resultado es una especie de mapa del tiro. Los puntos verdes de la imagen representan los lanzamientos convertidos y las cruces señalan los fallos, permitiendo detectar tendencias que pueden resultar prácticamente imperceptibles a simple vista cuando un jugador realiza cientos o miles de repeticiones.

La pantalla ofrece incluso una categoría denominada «Perfect Shots». En la sesión publicada por Lillard solo dos de sus 1.168 lanzamientos aparecen dentro de esa consideración, una muestra de que encestar y ejecutar un tiro que cumpla simultáneamente todos los parámetros considerados óptimos por el sistema no son exactamente lo mismo.

Este tipo de herramientas permite además trabajar sobre tendencias. Un jugador puede descubrir, por ejemplo, que está encestando con un arco demasiado plano o que sus lanzamientos se desplazan sistemáticamente unos centímetros hacia un lado. El objetivo deja de ser únicamente saber cuántos tiros entran para entender también cómo están entrando.

La tecnología de Noah no es nueva en el baloncesto profesional. La compañía trabaja con organizaciones de la NBA, WNBA y NCAA y sus sistemas se utilizan en instalaciones de entrenamiento para recopilar grandes cantidades de información sobre los lanzamientos de los jugadores.

En el caso de Lillard, la imagen adquiere además especial significado por el momento de su carrera. El nueve veces All-Star regresó a Portland después de su etapa en Milwaukee y continúa trabajando en su recuperación tras la rotura del tendón de Aquiles sufrida en los playoffs de 2025. Su contrato con los Trail Blazers contempla su regreso a las pistas cuando esté preparado, sin necesidad de precipitar la recuperación.

El 94% publicado debe interpretarse dentro de ese contexto: no es un porcentaje comparable con el que un jugador registra durante un partido, con defensa, fatiga competitiva y lanzamientos de diferente dificultad. Es el resultado de una sesión de entrenamiento basada en la repetición.

Pero 1.100 aciertos en 1.168 intentos siguen siendo una cifra llamativa. Y la fotografía de la sesión de Lillard deja además otra imagen del baloncesto actual: detrás de un gesto aparentemente tan sencillo como lanzar a canasta hay cada vez más cámaras, algoritmos y datos intentando responder a una pregunta que durante décadas se resolvió únicamente a base de sensaciones y repeticiones: cómo acercarse al tiro perfecto.