NBA Europe todavía no ha comenzado a existir sobre una pista y ya tiene abierto su primer gran frente de negociación. David Kelly, nuevo director ejecutivo de la NBPA, ha advertido de que el sindicato de jugadores considera que los profesionales de la NBA deben recibir una parte de los ingresos que genere la futura competición europea, cuyo lanzamiento está previsto para otoño de 2027.En una entrevista concedida a Front Office Sports, Kelly fue especialmente claro al explicar la posición del sindicato. A su juicio, NBA Europe se está construyendo sobre el valor, la popularidad y el prestigio acumulados durante décadas por los jugadores actuales y anteriores de la NBA, pero esos mismos jugadores no participarían en la nueva competición ni, en principio, en sus beneficios económicos.
El dirigente de la NBPA considera que existe un problema porque NBA Europe seguirá generando ingresos vinculados al baloncesto y a una marca cuyo valor ha sido construido en buena medida por los propios jugadores. Kelly no reclama que los profesionales reciban el mismo 51% de los ingresos relacionados con el baloncesto que contempla actualmente el convenio colectivo de la NBA, pero sí defiende que debería existir una participación económica negociada de buena fe.
La cuestión no tiene una solución inmediata porque el actual convenio colectivo no obliga a la NBA a compartir con los jugadores los ingresos que pueda generar su futura competición europea. Sin embargo, la NBPA ya ha situado el asunto dentro de su agenda de cara a la próxima negociación laboral.
El actual CBA permanece vigente hasta el 30 de junio de 2030, aunque tanto la NBA como el sindicato pueden ejercer una opción para poner fin anticipadamente al acuerdo después de la temporada 2028-2029. Kelly ya ha dejado claro que, cuando llegue el momento de negociar un nuevo convenio, NBA Europe será uno de los asuntos que la representación de los jugadores pondrá sobre la mesa.
Por ahora, el enfrentamiento se encuentra en una fase inicial. El propio Kelly explicó a Front Office Sports que las conversaciones con la NBA son todavía cordiales y consisten fundamentalmente en trasladar las preocupaciones del sindicato. La posición, sin embargo, será mucho más firme cuando llegue la negociación formal del convenio.
El conflicto resulta especialmente significativo porque NBA Europe está llamada a convertirse en uno de los grandes proyectos de expansión de la NBA fuera de Estados Unidos y Canadá. La competición pretende construir una nueva propiedad deportiva y comercial en el mercado europeo, precisamente uno de los territorios donde la NBA ha desarrollado durante décadas una importante base de aficionados.
Para la NBPA, esa expansión no puede desligarse del valor que han generado los propios jugadores. La cuestión que plantea ahora el sindicato es quién debe beneficiarse económicamente de ese nuevo negocio y si los ingresos de NBA Europe deben quedar completamente al margen del sistema de reparto establecido entre la NBA y sus jugadores.
Kelly, que asumió la dirección de la NBPA a comienzos de agosto después de sustituir a Andre Iguodala, también ha cuestionado otros aspectos del actual convenio colectivo, entre ellos el segundo apron salarial. El nuevo responsable sindical considera que las actuales restricciones están dificultando que algunos equipos puedan mantener sus plantillas y sostiene que buena parte de las consecuencias económicas del sistema están recayendo sobre los jugadores.
Pero NBA Europe puede convertirse en uno de los asuntos más delicados de la próxima negociación laboral. La NBA prepara una competición que pretende aprovechar su enorme marca global y desarrollar una nueva fuente de ingresos en Europa, mientras la NBPA ya reclama que quienes han contribuido a construir esa marca durante generaciones no queden completamente al margen de ese nuevo negocio.
El proyecto europeo todavía está a más de un año de su previsto lanzamiento. Su primer partido, sin embargo, ya se está jugando en otro terreno: el de la negociación entre la NBA y sus jugadores en los despachos.
