México convierte una lluvia de triples en un aviso para el Mundial

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México ha decidido que, si quiere volver a estar en una Copa del Mundo, el camino puede pasar por romper todos los récords desde la línea de tres. La selección dirigida por Omar Quintero abrió la segunda ronda de los Clasificatorios de las Américas para Qatar 2027 con una contundente victoria sobre Colombia (112-86) y estableció una nueva plusmarca FIBA al convertir 28 triples en un mismo encuentro.La cifra supera los 24 que Australia había conseguido ante Guam el pasado mes de julio y adquiere todavía más dimensión por la manera en la que fue construida. México lanzó 48 triples y convirtió 28, un 58,3% de efectividad, mientras apenas necesitó nueve canastas de dos puntos y diez tiros libres para alcanzar los 112 puntos. La selección mexicana terminó anotando más triples que tiros de dos y convirtió desde el perímetro prácticamente a cualquier ritmo y desde cualquier posición.

La exhibición tuvo además tres protagonistas principales. Moisés Andriassi, Pako Cruz y Joseph Ávila terminaron con siete triples cada uno. Andriassi, de 26 años y jugador de Astros de Jalisco, fue el máximo anotador con 28 puntos, además de seis rebotes y cinco asistencias, después de convertir siete de sus nueve lanzamientos desde más allá del arco. Cruz sumó 25 puntos con un 7/11 desde tres y Ávila aportó otros 25 con un 7/10. FIBA situó las siete canastas de cada uno como la segunda mejor marca individual de la historia de los Clasificatorios americanos, solo por detrás de los ocho triples logrados por John Jenkins y Kassius Robertson.

La actuación de Andriassi resulta especialmente llamativa por el salto que supone respecto a su trayectoria reciente con la selección. FIBA le situaba antes de esta ventana en apenas 6,8 puntos de media en seis partidos de los actuales clasificatorios, mientras que en el encuentro ante Colombia produjo 28 puntos y una valoración de 35. Su actuación llegó, además, después de una temporada en la que estaba promediando 6,5 puntos y 2,3 asistencias con Astros de Jalisco. El escolta mexicano encontró en la selección el escenario perfecto para multiplicar su impacto.

Pero reducir la victoria a una noche de inspiración también sería quedarse corto. México lleva tiempo construyendo alrededor de una propuesta ofensiva en la que el triple tiene un peso cada vez mayor. En noviembre de 2025, FIBA ya destacaba los 19 triples anotados por el equipo ante Nicaragua y explicaba que el conjunto de Quintero había desarrollado una de las principales armas de su crecimiento reciente alrededor del lanzamiento exterior y de la producción de su segunda unidad.

La selección mexicana ya había demostrado además una especial capacidad para competir en Zacatecas. El Gimnasio Marcelino González volvió a registrar un lleno para recibir a Colombia y alcanzó el cuarto lleno consecutivo en partidos de la selección. La sede se ha convertido en uno de los escenarios sobre los que México está construyendo su camino hacia Qatar, con una afición que volverá a tener una prueba importante el lunes ante Brasil.

Porque el récord no resuelve todavía nada. México se encuentra cuarto del Grupo E, por detrás de Brasil, Estados Unidos y República Dominicana, pero el formato de los Clasificatorios de las Américas ofrece tres plazas directas por grupo y una cuarta adicional para el mejor cuarto de los dos grupos. La victoria ante Colombia permite a los mexicanos colocarse con un balance de 4-3 y mantener intactas sus opciones de clasificación.

El siguiente obstáculo será mucho más exigente. Brasil llega también con un balance de 6-1 y es uno de los grandes favoritos del grupo. México volverá a jugar como local el lunes en Zacatecas, en un partido que puede servir para comprobar si los 28 triples fueron una explosión aislada o la expresión definitiva de una selección que ha encontrado su manera de competir.

Omar Quintero dispone de una mezcla de veteranía y jugadores que todavía buscan consolidarse internacionalmente. Paul Stoll, Pako Cruz, Gabriel Girón y Fabián Jaimes aportan experiencia, mientras Andriassi, Ávila y otros integrantes de la rotación representan una generación que intenta ocupar un espacio mayor dentro del baloncesto mexicano. El seleccionador ya había destacado meses atrás la profundidad de su grupo y la capacidad de sus doce jugadores para aportar en diferentes momentos.

México ya sabe lo que significa jugar un Mundial: estuvo en la edición de 2014 y también en la de 2023, donde terminó en la posición 25. Ahora busca regresar a Qatar y, de momento, ha encontrado una forma poco discreta de presentar su candidatura. Veintiocho triples son un récord, pero también una declaración de intenciones: México quiere correr, abrir la pista y convertir cada partido en una batalla desde el perímetro. El lunes, ante Brasil, tendrá que demostrar si esa fórmula puede llevarle hasta Qatar.