Mariona Ortiz empieza a preparar el futuro entre la élite y la formación de jóvenes talentos

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Mariona Ortiz ha comenzado a abrir una nueva vía en su carrera deportiva sin haber cerrado todavía su etapa como jugadora del Casademont Zaragoza. La base catalana, capitana del conjunto aragonés, se ha incorporado a Driball Skills Center, una academia de tecnificación que busca desarrollar el talento individual de jóvenes jugadores y jugadoras, mientras prepara su salida del club a finales de diciembre para incorporarse a Project B.

La iniciativa está impulsada por Jotacé Marcos, exentrenador ayudante del Casademont Zaragoza, y Alberto Cárdenas. El proyecto nació con la intención de trabajar la técnica individual en grupos reducidos y en un entorno que permita prestar una atención más personalizada a cada deportista. La incorporación de Ortiz suma al equipo una jugadora internacional con experiencia en las principales competiciones nacionales y europeas, además de una trayectoria que puede servir como referencia para quienes comienzan a abrirse camino en el baloncesto.

Driball cumple su segundo año de actividad con siete sedes, seis en Zaragoza y una en Madrid, y más de 250 jóvenes participantes. Su crecimiento refleja la demanda de programas complementarios a los entrenamientos de los clubes, centrados en aspectos específicos del juego y en la mejora individual. La academia también ha establecido esta temporada una colaboración con El Olivar para desarrollar un programa de tecnificación dirigido a jugadores nacidos entre 2009 y 2018, con sesiones en grupos de cuatro deportistas por entrenador.

La participación de Mariona Ortiz se organizará de acuerdo con sus obligaciones deportivas, de manera que pueda compaginar el trabajo formativo con los entrenamientos, los partidos y los desplazamientos del Casademont Zaragoza. Su presencia no supone, por tanto, una retirada anticipada de las pistas, sino el inicio de una actividad paralela que le permite explorar otra dimensión del baloncesto mientras continúa compitiendo.

La jugadora comunicó a principios de octubre su decisión de poner fin anticipadamente a su contrato con el Casademont Zaragoza, de mutuo acuerdo con el club. La vinculación se mantendrá hasta el próximo 30 de diciembre, fecha en la que concluirá una etapa que incluye la conquista de la Copa de la Reina de 2023 y la Supercopa de España de 2025, además del tercer puesto en la Final Six de la Euroliga logrado en abril de este año.

Su siguiente destino será Project B, una nueva competición internacional que prepara su estreno para enero de 2027 y que busca reunir a jugadoras de primer nivel procedentes de distintos países. Hasta entonces, Ortiz seguirá defendiendo la camiseta del Casademont y desarrollando su relación con Driball, en un momento en el que su trayectoria empieza a combinar la competición profesional con la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones.

La formación individual se ha convertido en una de las vías de crecimiento del baloncesto de base. Iniciativas como Driball intentan ofrecer a los jóvenes herramientas adicionales para mejorar sus fundamentos técnicos, sin sustituir el trabajo colectivo de sus clubes. La incorporación de una jugadora de la experiencia de Ortiz refuerza esa apuesta y abre una nueva etapa profesional que, en su caso, comienza antes de abandonar definitivamente las pistas de la Liga Femenina Endesa.