Luka Dončić ha convertido Eslovenia en el punto de partida de una nueva etapa para los Los Angeles Lakers. El jugador esloveno ha reunido a sus compañeros durante varios días en Liubliana, donde el equipo ha trabajado en pista y ha compartido diferentes actividades destinadas a construir la química de una plantilla completamente renovada y que afrontará la próxima temporada sin LeBron James. El propio Dončić ha asumido la iniciativa de la concentración y ha ejercido como anfitrión ante sus nuevos compañeros.
La imagen de Dončić en Eslovenia representa mucho más que una concentración de pretemporada. El esloveno llega a este nuevo curso después de atravesar uno de los periodos más complicados desde que irrumpió en la NBA. La temporada pasada terminó de forma abrupta por una lesión de grado 2 en los isquiotibiales que le impidió disputar los playoffs, mientras los Lakers caían ante Oklahoma City Thunder en las semifinales de la Conferencia Oeste.
Aquel final dio paso a un verano de reconstrucción personal. Dončić confirmó a comienzos de agosto que estaba completamente recuperado y que había vuelto al trabajo después de tomarse las primeras semanas posteriores a la temporada para descansar y rehabilitar su cuerpo. Desde entonces ha combinado entrenamiento de fuerza, acondicionamiento físico y trabajo específico de pista para llegar preparado a su novena temporada en la NBA.
La transformación física ya había comenzado un año antes y se convirtió en una de las grandes historias alrededor del jugador. Dončić modificó radicalmente sus hábitos, con una alimentación más cuidada, mayor consumo de proteínas, ayuno intermitente y un programa de entrenamiento mucho más exigente. Los informes publicados durante aquel proceso situaron la pérdida de peso en torno a los 14 kilos, aunque el propio jugador explicó que su objetivo era mejorar su rendimiento y comenzar una nueva etapa, no responder exclusivamente a las críticas recibidas por su condición física.
«Necesitaba un nuevo comienzo después de todo lo que había pasado», explicó Dončić en el verano de 2025 cuando fue preguntado por su transformación física. Aquella frase adquirió un significado especial después de su sorprendente salida de Dallas, de las críticas sobre su preparación y de la llegada a Los Ángeles, donde encontró un nuevo escenario para intentar llevar su carrera al siguiente nivel.
A esa transformación deportiva se sumaron también circunstancias personales especialmente difíciles. Dončić decidió no participar con Eslovenia en los compromisos de clasificación para el Mundial de este verano después de explicar públicamente que quería dedicar tiempo a sus dos hijas y afrontar una situación familiar que le estaba dificultando pasar tiempo con ellas. El jugador señaló entonces que sus hijas y sus responsabilidades como padre eran su prioridad.
Ahora, sin embargo, la imagen que llega desde Liubliana es la de un jugador recuperado, físicamente transformado y dispuesto a asumir definitivamente el liderazgo de los Lakers. La marcha de LeBron James deja a Dončić como referencia absoluta de un proyecto que ha construido una plantilla alrededor de sus características y que incorpora, entre otros, a Walker Kessler, Collin Sexton, Quentin Grimes, Kevon Looney, Matisse Thybulle y Sandro Mamukelashvili.
La concentración eslovena tiene además un componente simbólico. Dončić no solo ha llevado a sus compañeros a su país, sino que les ha abierto las puertas de su ciudad y les ha permitido conocer el entorno en el que creció antes de convertirse en una de las grandes estrellas del baloncesto mundial. Entrenamientos en el Arena Stožice, actividades de grupo y una visita al lago Bled han formado parte de una convivencia concebida para unir a un vestuario con muchas caras nuevas.
El nuevo curso de los Lakers comenzará, por tanto, con un Dončić diferente. Más ligero, más trabajado físicamente, recuperado de su lesión y con una responsabilidad que hasta ahora había compartido con LeBron James. El esloveno ya no llega a Los Ángeles para acompañar a una leyenda: llega como la cara principal de uno de los equipos más importantes de la NBA.
Y quizá por eso la concentración de estos días en Eslovenia tenga tanto significado. Dončić ha regresado a casa para reunir a los suyos antes de volver a Los Ángeles. Después de las lesiones, las críticas, el cambio de Dallas, las dificultades personales y una temporada que terminó antes de tiempo, el jugador que vuelve a aparecer en Liubliana parece decidido a escribir otra historia. La resurrección de Luka Dončić ya ha comenzado.
