Las Vegas ya no es un rumor: la NBA se acerca a los 13.000 millones

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Las Vegas lleva tiempo llamando a la puerta de la NBA. Esta vez, sin embargo, parece que alguien está a punto de abrir. La NBA se encuentra en la fase final del proceso para elegir al grupo propietario de la futura franquicia de Las Vegas y, según ESPN, quedan tres candidaturas sobre la mesa. El precio de entrada tampoco parece diseñado para bolsillos modestos: entre 12.000 y 13.000 millones de dólares, una cifra que convertiría a la futura franquicia en una de las operaciones deportivas más caras de la historia.

Las tres candidaturas están encabezadas por Nancy Walton Laurie y Bill Laurie; por Steve Apostolopoulos y Marc Lasry; y por el propietario de los Vegas Golden Knights, Bill Foley, junto al antiguo propietario de los Phoenix Suns Jerry Colangelo. La NBA no ha fijado públicamente una fecha concreta para la decisión, pero la información disponible apunta a que puede producirse “en un futuro muy próximo”.

La operación no surge de la nada. En marzo, la Junta de Gobernadores de la NBA autorizó formalmente la exploración de una posible expansión a Las Vegas y Seattle, dos mercados que la liga considera estratégicos. Adam Silver confirmó posteriormente que el objetivo es tomar una decisión sobre la expansión antes de que termine 2026.

Las Vegas, además, no parte exactamente de cero. La ciudad ya tiene a los Golden Knights de la NHL, a Las Vegas Aces de la WNBA y una relación con el deporte profesional que hace tiempo dejó de ser una rareza. El proyecto NBA pretende ahora completar una transformación que hace no demasiados años habría parecido improbable: convertir a la ciudad del juego en uno de los grandes mercados deportivos de Estados Unidos.

La cuestión económica resulta particularmente llamativa. La NBA no está hablando solamente de comprar una franquicia. El proyecto incluye también la infraestructura necesaria para albergarla. En caso de imponerse el grupo de Foley y Colangelo, la idea pasa por construir un nuevo pabellón para la futura franquicia, mientras los Golden Knights continuarían utilizando el T-Mobile Arena.

Silver ya ha hablado de Las Vegas como un mercado singular, capaz de generar actividad prácticamente durante todo el año. Y ahí está probablemente la clave de la operación: la NBA no estaría comprando solamente una ciudad para colocar un equipo, sino incorporando a su negocio un mercado turístico internacional que lleva años convirtiendo el entretenimiento en una industria de dimensiones gigantescas.

Queda Seattle, la otra pieza del tablero de expansión. Pero mientras el mercado de los Supersonics dispone de una situación de pabellón mucho más definida, Las Vegas sigue teniendo que resolver parte de la infraestructura que acompañaría al desembarco de la NBA. Silver ha reconocido precisamente esa diferencia.

La cifra de 12.000 o 13.000 millones de dólares todavía procede de las informaciones sobre el proceso de pujas y no equivale todavía al precio oficial de una franquicia aprobada por la NBA. La operación, por tanto, sigue pendiente de decisión, pero hay una diferencia sustancial respecto a lo que ocurría hace unos meses porque Las Vegas ya no es solamente una ciudad que quiere una franquicia NBA, ahora es una ciudad que está esperando saber quién va a pagar por ella.