Las Vegas toma ventaja sobre Seattle en la carrera por las nuevas franquicias de la NBA

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La expansión de la NBA hacia Las Vegas y Seattle ha entrado en una fase mucho más concreta. La liga todavía no ha decidido ampliar su competición y Adam Silver continúa insistiendo en que el proceso podría terminar incluso sin nuevas franquicias, pero los grupos interesados ya han comenzado a entregar información financiera y el calendario empieza a dibujar una posible prioridad: Las Vegas podría ser elegida antes que Seattle.Según ha avanzado Mike Vorkunov en The Athletic, la NBA y PJT Partners, la firma financiera contratada para asesorar en el proceso, han pedido a los grupos interesados información sobre la estructura de sus posibles propietarios, los inversores que participarían en cada proyecto y la cantidad que estarían dispuestos a pagar por una franquicia.

La diferencia entre las dos ciudades resulta especialmente significativa. Los candidatos de Las Vegas tendrán que presentar en septiembre una segunda documentación, mucho más detallada, mientras que actualmente existe un único plazo establecido para Seattle. Fuentes conocedoras del proceso creen que la NBA podría seleccionar primero al grupo propietario de Las Vegas y abordar posteriormente la candidatura de Seattle.

La cifra que se encuentra sobre la mesa explica buena parte de la expectación. La NBA estaría buscando entre 7.000 y 10.000 millones de dólares por cada nueva franquicia, con Las Vegas situada en la parte alta de esa horquilla. Algunas estimaciones sitúan alrededor de 9.000 millones el posible precio de entrada en Nevada. La cifra todavía no es oficial ni constituye una valoración definitiva, pero da una idea del tamaño económico de la operación.

En Las Vegas existe además una auténtica carrera entre grupos con una enorme capacidad financiera. Bill Foley, propietario de los Golden Knights de la NHL, y Nancy Walton Laurie y Bill Laurie aparecen entre los candidatos mejor posicionados. También existe una propuesta encabezada por Jerry Colangelo, Vinny Del Negro y David Levy que asegura poder reunir hasta 13.000 millones de dólares para la franquicia y una nueva instalación.

Foley cuenta con una ventaja especialmente interesante: ya conoce el mercado deportivo de Las Vegas y participa en la propiedad del T-Mobile Arena. Su grupo ha planteado incluso la posibilidad de utilizar temporalmente el pabellón mientras se desarrolla una nueva instalación.

La NBA lleva años construyendo una relación especial con Las Vegas. La ciudad acoge la Summer League desde 2004 y se ha convertido en uno de los grandes centros de actividad de la liga durante el verano. La expansión de la WNBA y el éxito de las Aces también han reforzado el mercado, mientras que la llegada de franquicias de otras grandes ligas norteamericanas ha convertido a Las Vegas en uno de los principales destinos deportivos de Estados Unidos.

Adam Silver reconoció en julio que existe un enorme interés por la ciudad y que la mayoría de los grupos interesados todavía no han hecho públicas sus intenciones. El comisionado también ha señalado que la NBA valora no solamente el dinero disponible, sino quién formará cada grupo propietario, dónde jugará el equipo y qué proyecto deportivo y empresarial presenta cada candidatura.

Seattle representa una historia diferente. La ciudad no necesita demostrar que existe afición por el baloncesto: los SuperSonics jugaron allí durante 41 temporadas antes de trasladarse a Oklahoma City en 2008. Desde entonces, el regreso de la NBA se ha convertido en una de las grandes reivindicaciones deportivas de la ciudad.

La candidatura públicamente conocida está liderada por Samantha Holloway, propietaria de los Seattle Kraken. Su proyecto cuenta con una ventaja evidente respecto a cualquier nuevo inversor: su grupo controla también una parte mayoritaria del Climate Pledge Arena, el pabellón que actualmente utilizan los Kraken y las Seattle Storm y que podría convertirse en la casa de los nuevos SuperSonics sin necesidad de construir una instalación desde cero. Silver, no obstante, ha dejado claro que existen otros interesados que todavía no han hecho pública su candidatura.

La situación convierte a Seattle en una candidatura muy distinta a la de Las Vegas. Mientras en Nevada se está produciendo una competición entre varios grupos con enormes recursos económicos y diferentes proyectos de pabellón, Seattle cuenta con una estructura ya preparada y con una identidad deportiva que podría recuperarse prácticamente de inmediato.

La NBA autorizó oficialmente en marzo la exploración de ambas ciudades y encargó a PJT Partners estudiar los mercados, los grupos propietarios, las instalaciones y las consecuencias económicas de una eventual ampliación. Silver dejó entonces claro que el proceso no garantizaba ninguna franquicia: la liga podría incorporar dos equipos, uno o ninguno.

Ahora el calendario empieza a estrecharse. La NBA tiene prevista una reunión de su Board of Governors en septiembre y Silver mantiene el objetivo de tomar una decisión antes de que termine 2026. Si finalmente se aprueba la expansión, Las Vegas y Seattle podrían convertirse en las franquicias número 31 y 32 de la competición, con la temporada 2028-29 como horizonte que se ha manejado para su debut, aunque tampoco existe todavía una decisión definitiva sobre esa fecha.

La última expansión de la NBA se produjo en 2004, cuando nació Charlotte Bobcats. Más de dos décadas después, la liga está ante una operación económica de una dimensión completamente diferente. El verdadero partido que se está jugando ahora no está todavía en una cancha: está en las mesas de negociación donde la NBA decidirá quién tiene el dinero, el pabellón y el proyecto necesarios para comprar una de las franquicias más caras de la historia del deporte.

Y, por primera vez en mucho tiempo, el regreso de los SuperSonics empieza a parecer algo más que una promesa pendiente.