La NBA experimenta con un balón equipado con un sensor Bluetooth capaz de recoger datos en tiempo real para desarrollar futuras aplicaciones arbitrales, una tecnología que podría contribuir a resolver acciones como las salidas de banda y determinadas jugadas bajo el aro.
El balón, desarrollado por Wilson, incorpora un pequeño sensor integrado en la válvula que apenas añade un gramo de peso al esférico. El dispositivo transmite información a antenas instaladas en el pabellón para registrar parámetros del movimiento y la aceleración, que después pueden combinarse con imágenes y otros sistemas de seguimiento para mejorar los modelos de análisis arbitral.
La tecnología se ha probado previamente en la G League y en la Summer League de 2026, y la NBA ha ampliado los ensayos a determinados partidos de pretemporada antes del inicio de la campaña 2026-27. Durante estas pruebas, los datos recopilados tienen una finalidad exclusivamente experimental y no intervienen en las decisiones de los árbitros.
El objetivo es avanzar hacia sistemas capaces de proporcionar información más precisa sobre el recorrido del balón y las acciones que determinan qué equipo debe conservar la posesión. Entre sus posibles aplicaciones futuras figuran las jugadas de fuera de banda y otras decisiones que requieren reconstruir con exactitud lo ocurrido en fracciones de segundo.
El comisionado Adam Silver ha defendido la posibilidad de incorporar progresivamente herramientas de arbitraje asistido por inteligencia artificial, con la intención de automatizar determinadas decisiones objetivas y permitir que los colegiados concentren más atención en las acciones que requieren interpretación. La implantación de estos sistemas, sin embargo, dependerá de los resultados de las pruebas y de su fiabilidad.
La experimentación forma parte de una estrategia tecnológica más amplia de la NBA, que también ha probado dispositivos de muñeca para facilitar la comunicación de los árbitros con el centro de repetición en situaciones como revisiones de jugadas, correcciones de anotación o problemas con el reloj. Estos dispositivos tampoco se incorporarán por ahora a la temporada regular.
La posible llegada del balón inteligente abre un nuevo escenario para el arbitraje del baloncesto profesional, aunque todavía no existe un calendario confirmado para su utilización oficial. La prioridad de la liga es comprobar que la tecnología ofrece información fiable sin alterar las sensaciones, el comportamiento ni el rendimiento del balón durante el juego.
