El futuro del baloncesto europeo puede empezar a decidirse el próximo 5 de octubre a orillas del lago de Como. La Gazzetta dello Sport informa de que la NBA prepara una posible oferta para hacerse con la Euroliga, una propuesta que podría llegar al encuentro de los propietarios de los principales clubes europeos después de que la Junta de Gobernadores de la liga estadounidense analice la operación el próximo lunes.La cita está prevista en Villa d’Este, en Cernobbio, y estará organizada por Olimpia Milano. No se trata de una reunión ordinaria. Los propietarios de la Euroliga se reúnen en contadas ocasiones y lo hacen cuando existe la necesidad de tomar decisiones estratégicas sobre el futuro de la competición. En esta ocasión tendrán que valorar dos caminos radicalmente diferentes: estudiar una posible oferta de adquisición por parte de la NBA o acelerar el proyecto que la propia Euroliga ya ha presentado para crecer, ampliar la competición y convertir sus actuales licencias en franquicias.
La información publicada por Gazzetta coloca a la NBA ante un movimiento de enorme trascendencia. La liga estadounidense lleva meses trabajando en su propio proyecto para entrar en el mercado europeo y poner en marcha una competición a partir de 2027. Ahora, sin embargo, la posibilidad de comprar directamente la Euroliga abriría un escenario completamente diferente al de una competición paralela.
La operación no está cerrada ni existe todavía una oferta formal confirmada sobre la mesa de los clubes. Según AS, la propia Euroliga no tiene certeza de que esa propuesta vaya finalmente a llegar y mantiene la confianza en el plan estratégico que está desarrollando. Si la oferta se presenta, serán los propietarios quienes tengan que estudiarla.
El momento elegido no es casual. La Euroliga está inmersa en una profunda transformación de su estructura. Su objetivo es pasar de las actuales licencias de larga duración a un modelo de franquicias permanentes y ampliar la competición hasta los 24 equipos en la temporada 2027-28. El proceso ya ha avanzado hasta una fase en la que once candidaturas preaceptadas están presentando ofertas vinculantes por un valor conjunto cercano a los 700 millones de euros, mientras la inversión prevista para los próximos cinco años supera los 3.200 millones.
La propia Euroliga calcula que la ejecución de este plan puede elevar hasta los 4.300 millones de euros el valor agregado de la competición y sus clubes en 2027, según las proyecciones de JB Capital. El movimiento de la NBA, por tanto, llegaría en un momento en el que el proyecto europeo está intentando multiplicar precisamente el valor de su activo.
Entre los actuales clubes propietarios se encuentran Real Madrid, Barça y Baskonia. La expansión prevista contempla la incorporación de hasta ocho nuevas franquicias, con Valencia Basket entre los proyectos con opciones de entrar en el nuevo escenario.
Y mientras la Euroliga avanza por ese camino, las conversaciones con la NBA y la FIBA continúan. El CEO de Euroleague Basketball, Chus Bueno, ha reconocido que ambas partes han mantenido contactos para buscar áreas de colaboración, pero también ha dejado claro que la competición europea está preparada para seguir adelante en solitario si no se alcanza un acuerdo.
“Si no conseguimos un acuerdo en Europa, competiremos en Europa”, afirmó Bueno recientemente, al mismo tiempo que advertía de que la existencia de dos competiciones provocaría una fragmentación del valor del baloncesto europeo, tanto desde el punto de vista institucional como comercial, especialmente en derechos audiovisuales y asistencia a los pabellones.
La reunión de octubre tendrá además otro componente simbólico. Milán quiere convertirse en uno de los grandes centros del nuevo baloncesto europeo y trabaja para que el Unipol Dome de Santa Giulia acoja la Final Four de 2030. Valencia aspira a la edición de 2028, mientras que 2027 y 2029 están vinculadas al acuerdo existente con Abu Dhabi.
Así, mientras Olimpia Milano prepara una reunión que puede resultar histórica, la Euroliga se encuentra ante una decisión que va mucho más allá de una cuestión económica. Los propietarios tendrán que valorar qué futuro quieren para el principal producto del baloncesto de clubes europeo: continuar con un proyecto propio basado en franquicias, expansión y crecimiento de valor, explorar una integración bajo el paraguas de la NBA o encontrar una fórmula de colaboración entre ambos modelos.
Por ahora, la NBA prepara el movimiento y los clubes esperan a conocer si la oferta llega realmente. Pero el simple hecho de que la posibilidad de una compra vaya a ser analizada cambia la dimensión de la batalla por el futuro del baloncesto europeo.
El 5 de octubre, en el lago de Como, puede comenzar a escribirse una nueva era.
