Kevin Love puede volver a los Wolves, el lugar donde empezó todo

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Kevin Love podría cerrar el círculo de su carrera en Minnesota. El ala-pívot, que continúa sin equipo a menos de un mes del inicio de la pretemporada de la NBA y cumplirá 38 años el próximo 7 de septiembre, está abierto a regresar a los Timberwolves y la franquicia también contempla esa posibilidad.La información procede de Jon Krawczynski, periodista de The Athletic y una de las voces de referencia alrededor de Minnesota. Según explicó, existe interés por ambas partes, aunque el regreso todavía está lejos de ser una operación segura. El propio Krawczynski considera que, a día de hoy, es probablemente menos probable que suceda que lo contrario.

Love pasó sus seis primeras temporadas en la NBA con los Timberwolves, después de llegar a Minnesota en el Draft de 2008. Allí se convirtió en una de las grandes figuras de la franquicia y fue elegido tres veces para el All-Star, antes de ser traspasado a Cleveland en 2014.

En los Cavaliers encontraría otra parte fundamental de su historia. Junto a LeBron James y Kyrie Irving conquistó el anillo de 2016, el primero de la historia de Cleveland, y terminó construyendo una carrera que también le llevaría posteriormente a Miami y Utah.

Ahora, doce años después de abandonar Minnesota, la puerta vuelve a estar abierta. El contexto de los Timberwolves también ayuda a entender el interés. La franquicia dispone actualmente de un hueco en su plantilla y ha perdido durante el verano varias voces veteranas, entre ellas Mike Conley, Kyle Anderson y Joe Ingles. Krawczynski apunta precisamente a esa necesidad de experiencia como uno de los argumentos que podrían favorecer la llegada de Love.

El jugador ya no sería, evidentemente, aquel ala-pívot dominante que promedió 26,0 puntos y 12,5 rebotes en la temporada 2013-14, su última en Minnesota. Su papel sería mucho más reducido, con capacidad para aportar experiencia, tiro exterior, rebote y presencia en un vestuario joven.

La pasada temporada disputó 37 partidos con Utah, cinco de ellos como titular, con unos promedios de 6,7 puntos, 5,8 rebotes y 1,8 asistencias en 16,6 minutos por encuentro. Y ahí aparece la parte más atractiva de la historia. Love no volvería a Minnesota para ser la estrella. Volvería, si finalmente se produce el acuerdo, para aportar los últimos minutos de una carrera que comenzó precisamente allí. Para acompañar a una nueva generación de Timberwolves. Para transmitir lo aprendido durante casi dos décadas en la NBA. Y, quizá, para despedirse del baloncesto en el lugar donde se convirtió en jugador profesional.

Por ahora solo hay interés. No hay acuerdo ni compromiso entre las partes. Pero la posibilidad existe. Y si Minnesota decide utilizar su último hueco en la plantilla en Kevin Love, el baloncesto tendrá una de esas historias que tanto cuesta encontrar en una liga acostumbrada a convertir cada camiseta en una etapa más. Love podría volver a casa.