Kelsey Mitchell lleva años haciendo lo mismo, anotar puntos en la WNBA. Lo que ha cambiado esta temporada es que ya resulta imposible mirar hacia otro lado. La escolta de Indiana Fever acaba de convertirse en la máxima anotadora en una temporada en la historia de la WNBA y, casi al mismo tiempo, SLAM la ha colocado en la portada de su número 264. No en cualquier edición: en una Gold Metal Edition limitada a 94 ejemplares.La fotografía de portada tiene algo de declaración de intenciones. Mitchell aparece con la camiseta de Indiana, balón en las manos y el fondo dorado de una revista que ha convertido durante tres décadas sus portadas en una forma de señalar quién ocupa el centro de la conversación. Esta vez la elegida es una jugadora que durante mucho tiempo ha vivido a la sombra de nombres más grandes.
El momento no podía ser más apropiado. El pasado viernes, en Toronto, Mitchell necesitó 21 puntos para superar los 1.021 que A’ja Wilson había establecido como récord de anotación en una temporada en 2024. Terminó con 33, siete triples y 1.034 puntos, después de convertir el lanzamiento que le permitió adelantar a Wilson durante el tercer cuarto.
No fue únicamente una noche histórica. Mitchell lleva 25 partidos consecutivos anotando al menos 20 puntos, una racha que ya constituye otro récord de la WNBA. Su temporada se ha convertido así en una acumulación de cifras que empiezan a cambiar la dimensión de su carrera.
Lo curioso es que ni siquiera se dio cuenta inmediatamente de que había batido el récord. Cuando le preguntaron después del partido por el momento en que supo que había superado a Wilson, Mitchell respondió que se lo acababan de decir. En el vestuario, mientras caía el confeti, pensó inicialmente que la celebración podía estar dedicada a otra persona.
Quizá ahí esté una parte de la historia. Kelsey Mitchell ha convivido durante años con la condición de jugadora extraordinariamente productiva que no siempre ocupa el espacio mediático reservado a las grandes estrellas. En Indiana, además, ha compartido escenario con Caitlin Clark, una de las figuras que más ha contribuido a transformar la conversación alrededor de la WNBA.
Pero esta vez fue Clark quien tuvo que hablar de Mitchell: “Lo que ha hecho esta temporada es una locura”, dijo su compañera después del récord, lamentando además que probablemente no se esté hablando lo suficiente de ello.
SLAM sí parece haberlo entendido. La revista ha publicado junto a la portada un perfil titulado “Indiana Fever Guard Kelsey Mitchell Details Her Constant Ascension”, mientras la propia publicación ha señalado que su temporada ha sido histórica.
Y hay algo especialmente simbólico en que la portada llegue ahora. Mitchell no acaba de aparecer en la WNBA. Fue seleccionada por Indiana en el número dos del draft de 2018 y ha construido su carrera a base de temporadas de producción constante. Lo extraordinario de 2026 no es que de repente haya aprendido a anotar, sino que ha llevado esa capacidad a un nivel que ya no cabe en un papel secundario.
Hay otra cifra que ayuda a ponerlo en contexto. Mitchell ha llegado a 1.034 puntos en una temporada de 44 partidos, mientras que Wilson estableció su anterior récord con 1.021 en una campaña de 40. La ampliación del calendario explica parte de la evolución de los récords de acumulación de la WNBA, pero no explica por sí sola lo que está haciendo Mitchell: está promediando alrededor de 25 puntos por partido y se mantiene en la conversación por los principales reconocimientos individuales.
La portada dorada de SLAM parece, por tanto, menos una celebración de lo que acaba de ocurrir que una constatación de algo que llevaba tiempo sucediendo. Kelsey Mitchell lleva nueve años en la WNBA y, quizá, simplemente, haya llegado el momento de mirarla de frente.
