Juana Camilión regresó este sábado a Magariños. Lo hizo con la camiseta de SPAR Girona y enfrente de un Movistar Estudiantes que durante tres temporadas fue su casa, el equipo en el que disputó 125 partidos de Liga F Endesa, acabó siendo capitana y construyó buena parte de la historia que la llevó hasta una medalla olímpica. Pero su relación con el Estudiantes empezó a ser especial mucho antes de que llegara ese brazalete. Hay una prueba que lo resume mejor que cualquier estadística: un viejo panfleto de la Demencia en el que Juana aparece entre rejas y bajo un inequívoco «LIBERTÀ JUÀNA CAMILION».La hoja, recuperada ahora coincidiendo con su regreso a Magariños, pertenece a esa particular tradición de humor absurdo que forma parte de la identidad de la afición estudiantil. Bajo el encabezamiento «¡UH!, ¿QUÉ?», una supuesta organización animalista terrorista reclama la libertad inmediata de Camilión después de un delirante episodio en Girona. En la página contigua, la jugadora aparece retratada detrás de unos barrotes y acompañada por un cántico: «Por la mañana kali, por la tarde ron, no juega Euroliga, Juána Camilion».
Es una broma, naturalmente. Pero también es algo más. Porque para que una grada convierta a una jugadora en protagonista de semejante ficción hay que haber construido antes una relación que va mucho más allá de los puntos, los rebotes o las asistencias.
Camilión llegó al Estudiantes en 2023 después de su etapa universitaria en Estados Unidos. En Madrid encontró el escenario para consolidarse en el baloncesto profesional y, al mismo tiempo, siguió creciendo como una de las grandes especialistas españolas del 3×3. En París 2024 formó parte del equipo español que conquistó la medalla de plata olímpica.
Tres temporadas después dejó el club para afrontar un nuevo reto. Lo hizo convertida en capitana y con 125 partidos de Liga F Endesa a sus espaldas, récord de encuentros disputados por una jugadora del Estudiantes en la máxima categoría.

Este sábado volvió a casa. Ya no para defender la camiseta colegial, sino para intentar ganarle. Y quizá ahí esté la verdadera gracia de la fotografía, una hoja que nació como una broma de grada ha terminado funcionando como una pequeña cápsula del tiempo. La Camilión que aparece detrás de los barrotes todavía era una jugadora integrada en la vida cotidiana del Estudiantes. La que regresó este sábado a Magariños lo hizo como una de las jugadoras que ya forman parte de la historia reciente del club.
Hay jugadoras que pasan por un equipo. Otras dejan estadísticas. Y están las que, de alguna manera, se quedan en la memoria de la grada de forma sempiterna e imborrable. Juana Camilión pertenece, sin duda, a las últimas.
