Golden State Valkyries ha convertido a New York Liberty en su víctima favorita durante la temporada regular. El equipo californiano volvió a imponerse a las actuales campeonas de la WNBA, esta vez por 79-60 en el Barclays Center, completó el 3-0 en los enfrentamientos entre ambos equipos y dejó una sensación que empieza a resultar difícil de ignorar cuando los playoffs se acercan: las Liberty todavía no han encontrado la respuesta a uno de los equipos que pueden volver a cruzarse en su camino por el título.El dato más contundente es que Golden State ha conseguido que las tres peores anotaciones de New York durante toda la temporada hayan llegado precisamente contra las Valkyries. Las Liberty se quedaron en 70 puntos en el primer enfrentamiento, en 67 en el segundo y ahora en 60, mientras que ningún otro rival ha conseguido mantenerlas por debajo de esa barrera. La derrota del jueves fue además especialmente llamativa porque New York llegaba con cinco días de descanso, mientras Golden State afrontaba su segundo partido en dos noches después de haber jugado el miércoles en Connecticut.
La defensa de las Valkyries volvió a marcar el encuentro. New York terminó con un 30,2% de acierto en tiros de campo, 19 canastas de 63 lanzamientos, y convirtió solo siete de sus 31 triples. Golden State, en cambio, anotó 13 de sus 33 lanzamientos desde el perímetro y consiguió una ventaja de 18 puntos en el tiro exterior. La diferencia también apareció desde el banquillo, donde las Valkyries superaron a las Liberty por otros 18 puntos.
Cecilia Zandalasini fue la máxima anotadora del partido con 20 puntos, incluidos cuatro triples, mientras Gabby Williams añadió 16 con otros cuatro lanzamientos convertidos desde larga distancia. Tiffany Hayes aportó 12 desde el banquillo y Kiah Stokes terminó con nueve rebotes, cuatro asistencias, un robo y un tapón.
Pero una de las imágenes que mejor explica el funcionamiento de Golden State fue la actuación de Veronica Burton. La base terminó con ocho puntos y 13 asistencias, igualando su mejor registro de la temporada, y no perdió un solo balón. Fue su quinto partido en la WNBA con al menos diez asistencias y cero pérdidas, una cifra que solo supera Sue Bird, con siete encuentros de esas características. Burton acumula además 29 asistencias y una sola pérdida en sus tres últimos partidos.
En New York, Jonquel Jones fue la máxima anotadora con 18 puntos y siete rebotes, mientras Breanna Stewart terminó con 16 puntos y seis rebotes. El resto del ataque, sin embargo, quedó muy por debajo de lo habitual. Sabrina Ionescu solo anotó siete puntos después de convertir dos de sus 12 lanzamientos y uno de sus nueve triples. Leonie Fiebich terminó con tres puntos y un 1/7 en tiros de campo.
La situación de Ionescu merece mayor atención. En los últimos siete partidos ha intentado 50 triples y solo ha convertido ocho, una racha especialmente llamativa para una de las principales amenazas exteriores de New York. Su mala noche ante Golden State no fue, por tanto, un episodio aislado, aunque sí llegó en un partido en el que la defensa de las Valkyries volvió a poner enormes dificultades a todo el ataque de las Liberty.
Golden State, mientras tanto, sigue demostrando que su candidatura no depende únicamente de una gran estrella. Las Valkyries son actualmente uno de los equipos defensivos más sólidos de la competición y han limitado a sus rivales a 70 puntos o menos en 13 partidos esta temporada, incluyendo tres encuentros consecutivos fuera de casa. Con un balance de 28-11, ocupan además la segunda posición de la Conferencia Oeste, solo por detrás de Minnesota.
La derrota deja a New York con un balance de 23-16 y aumenta las dudas sobre su capacidad para enfrentarse a los equipos que pueden marcar diferencias en los playoffs. Las propias Liberty reconocieron después del partido que necesitarán encontrar soluciones. Breanna Stewart apuntó a la necesidad de generar formas más sencillas de anotar y Rebecca Allen calificó la derrota como especialmente decepcionante por producirse en casa.
La temporada regular todavía no ha terminado, pero el 3-0 de Golden State deja una conclusión difícil de discutir. Las Valkyries no solo han ganado los tres partidos: han conseguido imponer en cada uno de ellos un tipo de encuentro que New York no ha sabido controlar. Si ambos equipos vuelven a encontrarse en los playoffs, las Liberty tendrán que demostrar que han aprendido a superar una defensa que hasta ahora ha conseguido desmontar por completo su ataque. Golden State ya ha encontrado su fórmula. Ahora le corresponde a New York encontrar la respuesta.
