España ya no puede mirar la clasificación para el Mundial de Catar 2027 con la tranquilidad de hace unas semanas. La derrota sufrida este lunes en Atenas ante Grecia, 108-106 después de una prórroga, dejó a la selección con un balance de 5-3 y convirtió las cuatro jornadas que quedan en una auténtica carrera por las tres plazas que el Grupo I concede para la cita mundialista.La selección española volvió a competir hasta el último segundo y tuvo incluso dos oportunidades para llevarse el partido. Juancho Hernangómez forzó la prórroga con un triple a seis segundos del final y Darío Brizuela dispuso de la última posesión del tiempo extra, aunque su lanzamiento no llegó a tocar el aro. España volvió a demostrar capacidad de reacción después de llegar a perder por doce puntos en el último cuarto, pero también volvió a pagar sus errores durante buena parte del encuentro.
Es la tercera derrota consecutiva de España en la clasificación, después de las sufridas ante Portugal y Grecia. El equipo de Chus Mateo queda segundo, empatado con Georgia a cinco victorias, mientras Ucrania lidera el grupo con 6-2 y Portugal, Grecia y Montenegro aparecen inmediatamente por detrás con 4-4. Los tres primeros accederán al Mundial.
La lectura del seleccionador, sin embargo, mantiene un tono de confianza. Mateo reconoció las 22 pérdidas de balón cometidas ante Grecia y admitió que son demasiadas, pero consideró que la selección había dado un paso adelante respecto al partido frente a Portugal y destacó la capacidad de sus jugadores para competir hasta el final. “Estoy relativamente tranquilo y convencido de que va a salir bien”, explicó después del encuentro.
La frase refleja perfectamente el momento que atraviesa España. Mateo no niega los problemas, pero tampoco interpreta las dos derrotas de esta ventana como una señal de alarma definitiva. El seleccionador considera que el trabajo realizado en las primeras ventanas proporciona todavía margen, especialmente por los averages favorables obtenidos ante Ucrania y Georgia, y confía en que el equipo pueda recuperar terreno en los próximos compromisos.
El problema es que el margen ya no es tan amplio como parecía. España afrontará en noviembre una visita a Montenegro y, posteriormente, recibirá a Grecia, antes de viajar a Portugal y cerrar la fase ante Montenegro. Cuatro partidos para decidir el futuro mundialista de una selección que todavía depende de sí misma, pero que ya no puede permitirse una nueva cadena de tropiezos.
Y más allá de la clasificación, las dudas tienen también una dimensión deportiva. España está utilizando estas ventanas dentro de un proceso de renovación y muchos de sus jugadores apenas han compartido pista en otras ocasiones. En Atenas, esa falta de continuidad volvió a aparecer en determinados momentos, especialmente en defensa y en la definición de roles. El propio Mateo admite que los altibajos serán inevitables mientras el grupo siga reuniéndose de forma puntual.
Aday Mara ofreció precisamente una de las noticias positivas de la noche con 15 puntos y 13 rebotes, mientras Joel Parra terminó con 18 puntos y Sergio de Larrea Saint-Supéry aportó 16. El talento joven permitió a España sobrevivir en Atenas y completar una remontada que estuvo a punto de culminar en victoria.
Pero Grecia encontró dos respuestas de máximo nivel. Tyler Dorsey y Konstantinos Mitoglou firmaron 29 puntos cada uno, y el interior griego castigó especialmente desde el perímetro. FIBA destaca que Grecia necesitaba desesperadamente la victoria después de tres derrotas consecutivas y que el triunfo le permite llegar al tramo final con opciones reales de alcanzar una de las tres primeras posiciones.
España, por tanto, se marcha de esta ventana con una sensación contradictoria. La reacción y la competitividad permiten pensar que el equipo tiene argumentos para salir adelante. Los resultados, sin embargo, obligan a reconocer que la situación se ha complicado considerablemente. Chus Mateo mantiene la calma. El calendario, en cambio, empieza a exigir respuestas.
