España afronta este sábado uno de los partidos más importantes de su historia reciente. La selección se enfrenta a Estados Unidos en las semifinales del Mundial femenino de Berlín con una plaza en la final en juego y después de haber recuperado la confianza con una contundente victoria ante Australia en cuartos de final.
El equipo dirigido por Miguel Méndez superó a Australia por 66-89 en una actuación muy completa que le permitió regresar a las semifinales de un Mundial ocho años después. Alicia Flórez fue elegida mejor jugadora del encuentro después de firmar 10 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias, mientras España mostró una notable superioridad durante buena parte del encuentro. EFE destacó la clasificación española y el papel de la joven exterior, una de las grandes protagonistas del triunfo.
Ahora espera Estados Unidos, la gran favorita al oro y una selección que ha construido durante las últimas dos décadas un dominio prácticamente incontestable. Las estadounidenses han ganado los cinco enfrentamientos mundialistas anteriores contra España y acumulan 55 victorias consecutivas en Copas del Mundo desde la semifinal de 2006, según los datos publicados por FIBA.
Pero el contexto de este Mundial presenta algunos matices. Estados Unidos tuvo que sufrir para superar a Italia en la fase de grupos, imponiéndose por solamente 55-52, antes de recuperar su mejor versión en cuartos de final con una contundente victoria sobre Hungría por 108-56. Napheesa Collier lideró aquel encuentro con 19 puntos y 7 rebotes, mientras Caitlin Clark aportó 10 puntos y 9 asistencias.
España sabe que necesitará mucho más que esperar un mal partido de su rival. Miguel Méndez lo dejó claro en sus declaraciones previas al encuentro. El seleccionador quiere un equipo «valiente» y «agresivo» desde el primer minuto, capaz de imponer su propio plan en lugar de limitarse a esperar los errores estadounidenses. «Tenemos que provocar que tengan ese partido malo», explicó Méndez, que considera fundamental que España sea capaz de llevar a Estados Unidos a un escenario incómodo.
El seleccionador también apunta al rebote ofensivo como una de las principales armas españolas. Méndez considera que la defensa debe comenzar en un ataque organizado que permita generar buenos tiros y segundas oportunidades, uno de los aspectos en los que España está destacando durante el campeonato.
La selección llega además con la confianza de haber encontrado distintas protagonistas a lo largo del torneo. Alicia Flórez, que se convirtió en una de las grandes noticias de los cuartos de final, resumió el estado de ánimo del vestuario con una declaración que refleja perfectamente el espíritu con el que España afrontará la semifinal: «Todos los equipos son batibles». La jugadora considera que ahora toca luchar, jugar y disfrutar de la oportunidad de disputar una semifinal mundialista.
Enfrente estará un equipo estadounidense con una enorme profundidad y varias de las grandes estrellas del baloncesto mundial. Breanna Stewart, Caitlin Clark, Paige Bueckers, Napheesa Collier y Angel Reese forman parte de un grupo que, pese a sus dificultades iniciales, volvió a ofrecer una demostración de poderío ante Hungría. RTVE destaca además que el conjunto estadounidense llega con un plantel plagado de estrellas, aunque la derrota por la mínima ante Italia demostró que también puede sufrir cuando el rival consigue llevar el encuentro a un escenario físico y de máxima exigencia.
España y Estados Unidos se enfrentarán a partir de las 20:00 horas en el Berlin Arena. La semifinal podrá seguirse en abierto a través de Teledeporte y RTVE Play, en un encuentro que puede llevar a la selección española a una final mundialista por segunda vez en su historia.
El reto es enorme. También lo es la oportunidad. España llega a la cita después de haber dejado fuera a Australia y con la sensación de que este grupo todavía tiene margen para seguir haciendo historia. Estados Unidos representa la última gran barrera antes de la final, pero la selección española llega decidida a no conformarse con competir: quiere poner contra las cuerdas a la gran favorita.
