El aviso de Messina: “¿La NBA en Europa? Algunos se van a quemar”

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Ettore Messina, histórico técnico italiano, en una entrevista para Adnkronos reproducida por el diario AS, cuestiona la falta de certezas sobre el proyecto que NBA y FIBA preparan para Europa y advierte de que algunos de los aspirantes pueden acabar pagando muy caro su apuesta.

Ettore Messina ha puesto voz a una de las principales incertidumbres que rodean al proyecto de la NBA en Europa. El histórico entrenador italiano considera que todavía existe demasiada falta de claridad alrededor de la competición que NBA y FIBA pretenden poner en marcha en octubre de 2027 y advierte de que no todos los clubes y grupos inversores que están intentando entrar en ella acabarán beneficiándose de la operación.

“Algunos acabarán muy felices de formar parte de ello mientras que otros saldrán escaldados, se van a quemar intentándolo y fracasando”, asegura Messina en una entrevista para Adnkronos reproducida por el diario AS.

El técnico italiano señala directamente la principal incógnita del proyecto: “El problema hasta ahora ha sido que no tenemos un conocimiento claro sobre el nuevo modelo, en qué va a consistir exactamente”. Messina reconoce que existe un enorme interés por formar parte de la futura competición y por las posibilidades económicas que puede generar, pero advierte de que el coste de entrada puede ser igualmente elevado.

“Hay mucha gente que quiere participar, y está ahí el sueño de ganar muchísimo dinero… pero tienes que gastar también mucho solo para acercarte un poco a este proyecto”, explica.

Las palabras de Messina llegan cuando la NBA encara la fase decisiva de la configuración de su proyecto europeo. La hoja de ruta mantiene octubre de 2027 como objetivo para el inicio de la competición, mientras que el modelo que se viene manejando contempla una primera edición de 16 equipos, con 12 plazas permanentes y otras cuatro que se decidirían mediante un sistema de clasificación.

La NBA abrió durante este año el proceso para recibir propuestas de grupos interesados en las plazas permanentes y, según la información publicada por la propia organización, las candidaturas para las 12 franquicias debían presentarse antes de finalizar junio. La competición sigue trabajando sobre un grupo de ciudades objetivo que incluye Madrid, Barcelona, París, Lyon, Londres, Manchester, Milán, Roma, Múnich, Berlín, Atenas y Estambul.

Pero, a poco más de un año del objetivo marcado para el estreno, todavía quedan elementos fundamentales por concretar. No se han anunciado oficialmente los equipos que formarán la primera edición ni está completamente definida la estructura competitiva y económica. Tampoco está resuelta la relación definitiva que tendrá la nueva competición con la Euroliga, una de las cuestiones esenciales para determinar cómo quedará organizado el baloncesto de clubes en Europa.

Messina, uno de los entrenadores más importantes de la historia del baloncesto europeo, conoce además desde dentro los dos mundos que están llamados a encontrarse. El técnico italiano dirigió a Virtus Bolonia, Benetton Treviso, CSKA Moscú, Real Madrid y Olimpia Milán, y trabajó posteriormente en la NBA como consultor de los Lakers y como asistente de Gregg Popovich en los San Antonio Spurs.

Su posición sobre la llegada de la NBA a Europa ha sido históricamente receptiva, aunque con el paso del tiempo se ha mostrado más partidario de una solución que permita integrar los distintos intereses del baloncesto continental en lugar de crear dos estructuras enfrentadas por el control del mercado.

En ese sentido, el proyecto NBA-FIBA plantea una nueva competición integrada en el ecosistema europeo, con equipos que continuarían participando en sus respectivas ligas nacionales y con una vía de acceso basada en los méritos deportivos. FIBA ha defendido además que la iniciativa pretende generar recursos para el desarrollo de clubes, academias, jugadores, entrenadores y árbitros en todo el continente.

El problema, precisamente, es que mientras NBA y FIBA avanzan en su proyecto, la Euroliga también prepara su propia transformación. La máxima competición europea de clubes trabaja sobre un modelo con mayor estabilidad para sus participantes y estudia ampliar su estructura hasta los 24 equipos, lo que plantea un escenario en el que dos grandes proyectos podrían competir por clubes, mercados, jugadores, patrocinadores y aficionados.

Las conversaciones entre NBA, FIBA y Euroliga deberán determinar si ambos caminos terminan convergiendo. La propia NBA ha insistido en que su propuesta pretende integrarse en el actual paisaje del baloncesto europeo, pero todavía quedan por resolver aspectos esenciales de la fórmula definitiva.

Messina, que dejó en junio su cargo directivo en el Olimpia Milán después de abandonar previamente el banquillo, observa ahora el proceso desde fuera y con libertad para expresar sus dudas. Su advertencia no cuestiona necesariamente el potencial de la NBA en Europa, sino el riesgo que puede suponer intentar entrar en un proyecto todavía en construcción y que, por su propia naturaleza, tendrá un número limitado de participantes.

“Como todas las cosas selectivas, al fin y al cabo, algunos acabarán muy felices de formar parte de ello mientras que otros saldrán escaldados, se van a quemar intentándolo y fracasando”, resume el técnico italiano.