Hubo un tiempo en el que la pregunta era dónde jugaba tu equipo y después llegó otra, en qué canal lo ponían. Ahora empieza a imponerse una tercera, bastante menos romántica, cuántas suscripciones necesitas para verlo.La temporada 2026-27 ha comenzado con el baloncesto repartido entre varias plataformas. DAZN se queda con toda la Liga Endesa y una parte importante de la NBA; Amazon Prime Video incorpora 87 partidos de la NBA y 31 de la WNBA; y Movistar Plus+ mantiene la Euroliga y EuroCup, además de una parte muy importante del resto del baloncesto nacional e internacional. No es algo nuevo pues, desgraciadamente, el fútbol lleva años enseñando el camino.
La venta fragmentada de los derechos permitió que las televisiones pagaran cantidades cada vez mayores por conseguir determinadas competiciones, que los operadores diseñaran paquetes diferentes y que el deporte encontrara nuevas ventanas de explotación. El problema aparece al otro lado de la pantalla. El aficionado que quiere seguirlo todo deja de tener una puerta de entrada y empieza a necesitar un manojo de llaves. El baloncesto todavía está lejos del laberinto económico del fútbol, pero el mecanismo empieza a parecerse.
DAZN ofrece su paquete específico de baloncesto por 5,99 euros al mes si se contrata con compromiso anual y pago fraccionado. La modalidad mensual asciende a 14,99 euros. Ese paquete incluye la Liga Endesa, además de su oferta NBA.
Movistar Plus+ tiene su Plan Libre por 9,99 euros al mes y sin permanencia. Ahí están los dos mejores partidos de cada jornada de Euroliga, mientras su oferta de baloncesto incorpora también EuroLeague Women, EuroCup, NCAA, LF Endesa y competiciones de selecciones, además de distribuir el contenido de DAZN.
Y Amazon juega otra partida. Su suscripción Prime, que cuesta 4,99 euros al mes, incorpora esta temporada 87 partidos de la NBA, la NBA Cup, playoffs y una final de conferencia, además de 31 partidos de la WNBA, incluida una ronda de playoffs.
De repente, la cuenta final empieza a ser más interesante e incluso precocupante que el partido. Si un aficionado quiere simplemente ACB y Euroliga, puede hacerlo con DAZN Baloncesto y Movistar Plus+, partiendo de unos 15,98 euros mensuales si se toma como referencia el precio anual fraccionado de DAZN. Si quiere añadir la parte de NBA y WNBA que ofrece Amazon, la suma asciende a 20,97 euros al mes, unos 251,64 euros al año.
Pero esa cifra todavía no significa «todo el baloncesto». Porque la NBA tiene además su propio League Pass, que permite acceder a una cobertura mucho más amplia de la competición. Y ahí aparece una de las paradojas del nuevo mercado audiovisual pues puedes contratar varias plataformas y seguir necesitando otra si quieres eliminar prácticamente todos los agujeros de tu calendario.
La situación tiene una explicación sencilla. Los derechos audiovisuales son una de las grandes fuentes de ingresos del deporte profesional. Las ligas quieren maximizar su valor, las plataformas quieren contenidos exclusivos que les permitan captar abonados y los operadores necesitan justificar sus precios con acontecimientos que el público no pueda encontrar en otro lugar, pero, como de costumbre, el aficionado queda en medio.
Y el fútbol ya ha demostrado hasta dónde puede llegar este modelo. Para la temporada 2026-27, seguir todo el fútbol español desde casa puede superar los cien euros mensuales dependiendo de la configuración y del operador. Cinco días antes del comienzo de esta temporada, Cinco Días situaba en 109 euros al mes el acceso completo sin promociones en Orange y en 117 euros en Movistar.
El fútbol ha convertido los derechos en un enorme pastel. El baloncesto no tiene todavía las mismas dimensiones económicas, pero está aprendiendo la receta para desgracia de los amantes del basket en España.
La diferencia es que ahora el consumidor tiene más opciones. Y eso también es importante. Un aficionado que solo quiera seguir la NBA puede contratar una opción específica. Quien prefiera la Euroliga puede quedarse en Movistar. Quien quiera la ACB puede buscar DAZN. La fragmentación permite pagar por aquello que realmente interesa. El problema aparece cuando ese aficionado no quiere elegir. Quiere ver al Real Madrid en la Euroliga, al Barcelona en la ACB, a Valencia Basket en Europa, a las estrellas españolas de la WNBA, los partidos importantes de la NBA y, además, los grandes torneos de selecciones. Entonces la televisión deja de ser una ventana, se convierte en un mapa y el mapa, como ya aprendió el fútbol, tiene un precio, en la actualidad, demasiado costoso para muchos de los amantes del baloncesto en España.
