Connecticut Sun empieza a despedirse de la que ha sido su casa durante veinticuatro años

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Connecticut Sun afronta sus últimos días en Connecticut. La franquicia disputará el próximo 24 de septiembre su último partido en el Mohegan Sun Arena antes de abandonar el estado y trasladarse a Houston, donde comenzará una nueva etapa en 2027 bajo el nombre de Houston Comets.

No se trata únicamente de un cambio de ciudad. Después de 24 temporadas, el nombre Connecticut Sun está a punto de desaparecer de la WNBA. La franquicia fue trasladada desde Orlando a Uncasville en 2003 y pasó a manos de la tribu Mohegan, que la convirtió en uno de los proyectos más singulares de la competición por su condición de equipo no vinculado a una franquicia NBA.

Durante este tiempo, Connecticut alcanzó cuatro finales de la WNBA y disputó los playoffs en 16 de sus 22 primeras temporadas en el estado. Nunca consiguió el campeonato, pero construyó una identidad propia alrededor de jugadores como Nykesha Sales, Taj McWilliams-Franklin, Lindsay Whalen, Katie Douglas, Jonquel Jones, Tina Charles o Alyssa Thomas.

La despedida tiene también su propio calendario sentimental. Este domingo, el Sun rindió homenaje a Mike Thibault, primer entrenador de la franquicia en Connecticut y responsable de dos de sus cuatro apariciones en las Finales. El partido contra Minnesota fue además la última presencia profesional en el estado de las exjugadoras de UConn Napheesa Collier y Dorka Juhász.

El último encuentro, el 24 de septiembre frente a Toronto, será la verdadera ceremonia de despedida. El club lo ha bautizado como Fan Appreciation Night y pretende convertir el partido en un reconocimiento a los aficionados y a la comunidad que acompañó al equipo desde su llegada a Uncasville.

Mientras Connecticut prepara el cierre, Houston ya prepara el comienzo. La nueva franquicia jugará en el Toyota Center, compartiendo pabellón con los Rockets, y recuperará el histórico nombre de los Houston Comets, el equipo que ganó los cuatro primeros campeonatos de la WNBA entre 1997 y 2000. Morgan Tuck, actual general manager del Sun, ha confirmado que también se trasladará a Houston para continuar en el cargo.

El baloncesto profesional femenino cambia así de lugar, pero no empieza de cero. En Connecticut queda una historia de casi un cuarto de siglo y en Houston reaparece una marca que pertenece a la memoria fundacional de la WNBA. Entre ambas ciudades quedarán unas últimas noches en el Mohegan Sun Arena que ya no serán simplemente partidos de temporada regular, sino la despedida de un equipo de la ciudad que lo convirtió en parte de su paisaje deportivo.