Caitlin Clark y Angel Reese volvieron a ser protagonistas de la jornada de la WNBA con dos actuaciones que sirven para explicar el impacto que ambas están teniendo en la competición.Clark lideró la victoria de Indiana Fever sobre Connecticut Sun por 111-91 con 34 puntos y 12 asistencias, en una actuación en la que convirtió seis triples de 12 intentos. La base añadió además cinco rebotes y tres robos en apenas 33 minutos y 50 segundos.
Su actuación tuvo un componente histórico. Clark se convirtió en la primera jugadora en la historia de la WNBA que encadena partidos con al menos 30 puntos y 10 asistencias. El encuentro ante Connecticut fue además el quinto de esta temporada en el que alcanza simultáneamente esas cifras.
La noche tuvo otro elemento excepcional para Indiana. Kelsey Mitchell también terminó con 34 puntos, por lo que ambas alcanzaron los 30 puntos en un mismo partido por cuarta vez esta temporada. La pareja amplía así el récord de la WNBA de partidos de una temporada en los que dos compañeras superan simultáneamente la barrera de los 30 puntos. Mitchell, además, encadenó su vigésimo cuarto encuentro consecutivo con al menos 20 puntos.
Clark llega de esta manera al parón de tres semanas por la Copa del Mundo FIBA con Indiana en plena aceleración. Las Fever han ganado siete de sus últimos nueve partidos y ocupan la cuarta posición de la clasificación con un balance de 26-14.
A varios kilómetros de distancia, Angel Reese también volvió a escribir su nombre en los libros de récords. La interior de Atlanta Dream firmó 16 puntos y 16 rebotes en la derrota de su equipo ante Portland Fire por 101-83. El resultado frenó la racha de cuatro victorias de Atlanta, pero la actuación de Reese tuvo una consecuencia histórica: alcanzó su vigésimo octavo doble-doble de la temporada, igualando el récord de la WNBA en una misma campaña.
Reese ya había establecido anteriormente el récord de rebotes en una temporada y ahora iguala la mejor marca histórica de dobles-dobles. Dos registros que ilustran la dimensión de su impacto en el juego interior.
La noche tuvo además un episodio añadido alrededor de Reese. La jugadora recibió su octava falta técnica de la temporada durante el encuentro, lo que inicialmente podía haber provocado una suspensión automática, pero la WNBA rescindió posteriormente la sanción. Reese estará por tanto disponible para el partido del domingo ante Minnesota, el último de Atlanta antes del parón internacional.
Clark y Reese afrontan así la recta final de la temporada regular desde posiciones diferentes, pero con un denominador común: ambas continúan acumulando récords mientras sus equipos se encuentran inmersos en la pelea por las primeras posiciones. La generación que está ayudando a transformar la atención alrededor de la WNBA sigue produciendo argumentos sobre la pista.
