El apellido Risacher vuelve a llamar a la puerta de la élite del baloncesto. Esta vez lo hace de la mano de Aïnhoa, una exterior francesa de 19 años que ha ido construyendo su propio camino y que ahora forma parte del grupo de jugadoras con el que Francia prepara la Copa del Mundo femenina de 2026. Su nombre aparece entre las seleccionadas por las Bleues para la cita de Berlín, que comenzará el 4 de septiembre, y la Federación Francesa ha vuelto a poner el foco sobre una jugadora cuyo potencial lleva varios años llamando la atención.
Aïnhoa no necesita únicamente su apellido para explicar por qué está ahí. En 2023, con apenas 16 años, fue elegida MVP del Europeo U16 después de liderar a Francia al título. Cerró aquel torneo con 11,7 puntos, 4,7 rebotes, 3,9 asistencias y 2 robos por encuentro y firmó 15 puntos en la final ante España.
Desde entonces ha seguido recorriendo todas las categorías de formación de la selección francesa. Disputó el Mundial U17 de 2024, el Mundial U19 de 2025 y el Europeo U20 de 2026, donde terminó con 9,9 puntos, 4 rebotes y 2,6 asistencias de media. Su trayectoria internacional refleja una progresión constante desde aquella explosión en el Europeo U16.
En el ámbito profesional, Aïnhoa llegó a la estructura del ASVEL en 2021 y debutó en la máxima categoría francesa con solo 16 años. En julio de 2025 firmó su primer contrato profesional con el conjunto lionés por dos temporadas, después de una campaña en la que había promediado 4,1 puntos, 1,8 rebotes y 0,9 asistencias en la liga francesa y había alcanzado los 18 puntos en un partido de EuroCup.
Pero alrededor de Aïnhoa existe una historia familiar difícil de ignorar. Su padre es Stéphane Risacher, uno de los nombres importantes del baloncesto francés de las últimas décadas y un jugador especialmente conocido por el público español. El alero internacional francés disputó seis temporadas en España, cuatro de ellas con Unicaja Málaga y dos con Polaris World Murcia. Con el conjunto malagueño conquistó la Copa del Rey de 2005 y la Liga ACB de 2006, además de alcanzar los 200 partidos en la competición española.
Stéphane también fue uno de los referentes de la selección francesa. Entre sus mayores logros internacionales figura la medalla de plata conquistada en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, donde Francia alcanzó la final ante Estados Unidos.
La segunda generación de los Risacher ya ha alcanzado todavía más arriba. Zaccharie Risacher, hermano mayor de Aïnhoa, fue elegido número 1 del Draft NBA de 2024 por Atlanta Hawks. El alero francés había sido nombrado mejor joven de la liga francesa en la temporada 2023-24 y Rising Star de la EuroCup antes de dar el salto a la NBA.
Zaccharie también comparte con su hermana un vínculo especial con España: nació en Málaga, donde su padre jugaba entonces con Unicaja, antes de crecer en Lyon. Dos años después de convertirse en número 1 del Draft, este verano cambió Atlanta por Dallas Mavericks mediante un traspaso que le abre una nueva etapa en la NBA.
Así, los tres miembros de la familia Risacher han construido una relación diferente con el baloncesto español. Stéphane fue protagonista en la ACB y campeón con Unicaja; Zaccharie nació en Málaga antes de convertirse en número 1 del Draft; y Aïnhoa representa ahora a una nueva generación que empieza a hacerse un hueco en la élite femenina francesa.
Lo más interesante es que Aïnhoa no parece dispuesta a limitarse a continuar el legado familiar. Su trayectoria juvenil ya la ha colocado entre las jugadoras con mayor proyección de su generación. Su tamaño para el perímetro, capacidad para jugar en varias posiciones, lectura del juego y versatilidad defensiva son algunas de las características que han destacado en su formación.
Y el interés por su futuro ya trasciende Francia. Su nombre aparece entre las jugadoras destacadas de la generación que llegará al Draft WNBA de 2027, con CBS Sports situándola actualmente entre las principales perspectivas internacionales de esa promoción. Ahora, con 19 años, Aïnhoa tiene delante una nueva oportunidad: compartir concentración con algunas de las grandes referencias del baloncesto francés y pelear por un lugar en la selección que afrontará el Mundial de Berlín.
Stéphane ya dejó su huella en Europa. Zaccharie llegó hasta el número 1 de la NBA. Aïnhoa acaba de comenzar su propio camino. El apellido ya es conocido. Lo que queda por descubrir es hasta dónde puede llevarlo ella. Es su momento.
